viernes, 30 de septiembre de 2016

Noche Tormentosa

El viento que se estrella
con sus gotas en mi ventana,
en la negra noche brama
en pos de su airada huella.

En medio de las tinieblas
exacerban mis sentidos,
un rayo con su estampido
y la lluvia con su rumor.

Una roja llama ilumina
de los leños en la chimenea,
a unos cuadros en hilera
colgados en la pared.

Borges, Neruda, Cortazar,
surgen de las penumbras,
y sus rostros que se alumbran
acompañan mi pasar.

Y al ver a esos poetas
que han venido a visitarme,
el destino quiso confiarme
la ansiada inspiración.

Preparo pluma y papel
y dejo que el viento brame,
que la lluvia se derrame
tronando un rayo al caer.

Y cuando entre sombras
desplego mi fantasía,
la noche tormentosa
se ilumina con poesía.




Seleccionado VI Certamen Universo de Poeta.
Incluido en libro de antología.
Siempre Poesía. España. Septiembre 2016.

Las brujas del parque

Siendo yo un niño todos me decían que había muchas brujas en un enorme parque emplazado cerca de mi casa, a la que yo concurría a jugar asiduamente. Me las describían como unas viejas arrugadas, con nariz aguileña, pelos parecidos al estropajo y de muy mal carácter.
Me contaban que cabalgaban sobre sus escobas como medio de transporte, desplazándose por el aire a grandes distancias. Me relataban atrocidades de ellas, donde acompañadas por sus cuervos, con pócimas y potes horribles, revolvían con grandes palas de madera toda suerte de bichos repugnantes. 
Sin embargo, mi madre sonriendo me había apaciguado todos esos comentarios, diciéndome que había brujas en el parque, pero que no hacían ningún daño. En ocasiones muchos acudían a ellas, para que les den algún elixir a fin de curar sus dolencias o para conseguir algún amor, y todas estas historias me tenían fascinado durante mi niñez.
En realidad, yo no les temía para nada a las brujas y por el contrario, sentía una extraña atracción hacia aquellas hacedoras de hechizos y prodigios, pero por más que recorría todo el parque buscándolas, nunca había podido encontrar a ninguna de ellas.
Hasta que un día, mientras caminaba por un sendero ví a un pájaro negro posado en la copa de un árbol y pensé que sería un cuervo y que por lo tanto, debería haber alguna bruja cerca. Fue allí, cuando de pronto, ví en un banco del parque a una vieja encorvada, de nariz aguileña y con una pañoleta negra en la cabeza, que estaba sentada junto a su perro.
Entonces, rápidamente me acerqué muy intrigado y le pregunté si ella era una bruja. La vieja me miró sorprendida y luego de reaccionar muy indignada me echó, gritándome y blandiendo un bastón amenazador. Ante esa actitud, sólo atiné a salir corriendo, mientras su perro me perseguía ladrándome y mostrándome los dientes con fiereza.
Les confieso que en mi infancia nunca he visto a ninguna bruja en ese parque, pero por su imagen, esa vieja bien podría haber pasado por una de ellas.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Finalista II Concurso de relatos

Incluido en libro de antología

Palabras en Flor. España . Septiembre 2016.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Aforismos

Culto al silencio 
Si no tienes argumentos para rebatir una opinión, rinde culto al silencio.

Críticas 
Nunca desprecies las críticas, porque en ellas puedes hallar tus errores.

Valor de las cosas 
Para determinar el verdadero valor de las cosas, más importante que el precio
es su utilidad.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Seleccionados I Concurso de Aforismos.

Incluido en el libro Aforismos.

Ojos Verdes Ediciones. España. Septiembre 2016.

lunes, 19 de septiembre de 2016

El último viaje

En mi vida solitaria de viajante me gustaba transitar con mi camión por las rutas, mirando como las bellezas naturales se desplegaban ante mis ojos, aunque fueran repetidas y ya las conociera de memoria y aunque a veces me resultaran tristes. Era mejor aún en los días de lluvia, cuando las gotas resbalaban por el parabrisas creando una cortina de agua, a través de la cual todo esos paisajes se veían mucho más reverdecidos. Disfrutaba durante el día cuando el sol dibujaba curiosos reflejos y sombras sobre todo el entorno y también cuando en las noches la oscuridad era salpicada por las estrellas, que brillaban titilando en la lejanía.
Había épocas en que los caminos se llenaban de un tránsito fluido, por la actividad y el movimiento de los pueblos y muchas veces tenía que esperar en el camión para entregar mi mercadería. Entonces me acomodaba en el asiento y en verano levantaba la ventanilla para que entrara un poco de aire fresco. Y en invierno, muchas veces hacía vapor con mi aliento para escribir un nombre de mujer sobre el vidrio empañado, el cual se esfumaba rápidamente como el amor, luego de alguna parada para comer o descansar en esos largos trayectos del camino.
Pero todo aquello fue hace mucho tiempo y ya no es más que un viejo álbum de fotos de un inventario del pasado. Ahora sería en vano esperar a que todo vuelva a ser como antes, porque postrado en la soledad de esta cama del hospital, ya estoy listo para partir en el último viaje de mi vida.



I Concurso de Cuento Breve. Viajes. 
Incluido en libro de antología. 
Tu concurso literario. España. Septiembre 2016.

Frente al mar

En esta noche frente al mar
siento un vacío que me rodea.
Una duda mueve las cortinas…
Amor…¿Aún no te has ido?
Mas sólo es una brisa helada.
                       
En esta noche frente al mar
en soledad la estoy esperando.
¡Qué lluvia tan intensa!
¡Qué cielo tan oscuro!
Hoy no habrá luna, ni estrellas.

                      
En esta noche frente al mar
llega muy gélida la madrugada.
¡Qué triste parece el muelle!
¡Qué negro está el horizonte!
Hoy no habrá sol, ni aurora.


En este amanecer frente al mar
las olas furiosas van y vienen. 
Una ilusión mueve las cortinas…
Amor… ¿Eres tú que vuelves?
Mas sólo es una brisa helada.
















I Concurso de Poesía Junto al mar. 
Incluido en libro de antología.
Tu concurso literario.
España. Septiembre 2016.

Como un halcón a su presa

Yo la cortejé y la invité,
mas ella navegar no quería
y nunca se fijaba en mí.
Pero la seguí y la aceché
como un halcón a su presa,
y con mi velero la atrapé.
Fuimos de puerto en puerto
y tomamos birra helada
en las cálidas aguas del río,
y un añejado vino tinto
en las frías aguas del mar.
Nos amamos en las noches
acurrucados en el camarote,
y nos revolcamos en las tardes
sobre la cubierta bajo el sol.
Todo eso pasó en el velero
hasta que ella me llevó al altar.
Y ahora que la bella presa
con su trampa me ha atrapado,
este halcón quiere escapar.














Seleccionado I Concurso de Poesía. 
Tema viajes.
Incluido en libro de antología.
Tu concurso literario.
España. Septiembre 2016.

Figura de piedra

Al llegar al parque y ver aquel pedestal solitario decidió con una sonrisa pararse sobre él y sacarse una selfie. Fue en ese instante que sintió que se le helaba la sangre y un grito que nació en su interior murió en su garganta mientras se le caía el celular. Quiso desplazarse, pero estaba paralizado y las piernas no le obedecían. Poco a poco sintió que cada molécula de su cuerpo iba transformando en piedra, hasta que finalmente su cuerpo quedó convertido en una  escultura pétrea.



 

I Concurso de micronarrativa. Vivir y contar. 

Incluido en el libro Poesía y Narrativa.

Blog Concursos Literarios en Español.

España. Septiembre 2016


 




jueves, 15 de septiembre de 2016

La figura fantástica

En su habitación frente a la computadora se encontraba en ese atardecer en un mundo extraño, donde todo aquello que había pasado recientemente siempre estaba danzando en su cerebro. Su memoria trataba de apartarse de esos recuerdos,  pero en esa soledad que invadía su vida atormentada se pasaba el día tratando de acallar las voces de su conciencia. Su mente no podía concebir la magnitud de cuanto la quiso, pero ese amor fue tan devastador, que esa pasión no significaba en esos momentos más que un sufrimiento en su vida. 
Siempre recordaba aquellas hermosas frases de amor que ella le había obsequiado, los besos que le había dado, cada una de las caricias que su cuerpo había recibido. Se conocieron durante el primer año de carrera en la Facultad en la que ambos estaban en el mismo curso. Ella fue el primer y único amor de su vida que duró sólo unos años hasta que sucedió aquello, y los recuerdos de esa historia estaban ahora esparcidos en su espíritu como una espina que le carcomía el alma. 
Inmerso en esos pensamientos, al caer las primeras sombras del anochecer intentó escribir algunos párrafos en su computadora. Fue allí, cuando repentinamente un virus maligno invadió su disco rígido, apareciendo en la pantalla las figuras fantásticas de dos enormes serpientes que él sabía muy bien a quienes representaban. Esas imágenes aparecían y desaparecían permanentemente de su vista en la incipiente oscuridad como si fueran flashes fantasmagóricos, con el evidente objetivo de hipnotizarlo y someter a su conciencia.
De pronto sintió su cuerpo paralizado, mientras su mente se debatía luchando frente a esas imágenes con toda la fuerza que le permitía su raciocinio. Fácil hubiera sido para él, apagar, desconectar o destruir la computadora, pero eso era imposible porque esas figuras lo habían inmovilizado y poseído su espíritu. Poco a poco, lo fueron atenazando y apoderándose de su razón y no podía evadirse, por más esfuerzo que hacía. Finalmente su mente no pudo resistir más y quedó sometido a un completo estado de postración en esa oscura y solitaria habitación. 
Se sentía impotente, como si sus fuerzas lo hubiesen abandonado, como si su alma hubiese partido dejando sólo un cuerpo moribundo. Ya nada distinguía ahora en la habitación, porque la noche la había invadido y con las luces apagadas todo estaba oscuro. Sólo veía el monitor con las imágenes de aquellas inmensas víboras, con esas horrendas caras y sus cuatro ojos brillantes y amenazadores. Esa visión le producía muchísimo terror rodeado de la soledad extraña de esa habitación fría y vacía. 
Repentinamente percibió que una suave brisa movía las cortinas sobre el sofá y pensó que seguramente eran ellos. Si, evidentemente eran esos espíritus vengativos los que habían impregnado su computadora con ese virus maligno que había creado esas figuras horrorosas. Porque él los matado con su pistola y los había enterrado bajo ese mismo sofá, juntos y entrelazados, tal cual los había descubierto. Ese reciente pasado en esos momentos le resultaba algo lejano e irreal mientras recordaba la aspereza de sus celos enfermizos y las permanentes sospechas de una posible infidelidad que lo habían obsesionado por completo y aquella repentina revelación había sido el desencadenante de la tragedia. 
La oscuridad ya no le atormentaba, mientras su mente era guiada por esas figuras fantásticas que lo inducían a aferrar firmemente en su mano aquella pistola que estaba en el cajón. Mientras lo incitaban más y más, el brillo metálico de la pistola reflejado en la pantalla le mostraba como lentamente la levantaba hasta su cien, hasta que finalmente  efectuó el disparo. Un suspiro y una leve exclamación fueron suficientes, las imágenes fantasmagóricas empezaron a desvanecerse para siempre y ya nada apareció en la pantalla. En esa fría habitación, sólo había quedado brillando el monitor encendido entre las penumbras de la noche, acompañado en respetuoso silencio por la soledad y la muerte.













Seleccionado IV Concurso de relatos de Terror.
Incluido en el libro “En la oscuridad”.
Carpa de sueños. España. Septiembre 2016.

martes, 13 de septiembre de 2016

Amor y olvido

Cuando volví de la beca de estudios en el extranjero me encontré con ella que estaba disgustada después de tanto tiempo de no vernos.
― Como poco a poco me dejaste de querer, poco a poco dejé de quererte y como de pronto me olvidaste ahora no me busques, porque ya te he olvidado ―, me advirtió orgullosa y resentida.
Escucharla me dio miedo, miedo de perderla, porque siempre tuve el mismo amor y nunca la olvidé, sólo hubo distancia y tiempo.


 





Finalista II Concurso de Minicuentos  
Un Bargueño para mis Cuentos. 
Incluido en el libro  La Lágrima del hombre.
Mundo Escritura. España. Septiembre 2016.
 



El último brindis

Me cansé de rogarle
y con llanto en los ojos
fui hacia el bargueño
para buscar las copas
y brindar por su partida.

No podía despreciarme
en ese el último brindis
y en mi boca ansiosa
se derramó champagne
para mitigar tanta pena.














Finalista II Concurso de Minipoemas.
Un Bargueño para mis Cuentos.
Incluido en el libro: La lágrima del hombre.
Mundo Escritura. España. Septiembre 2016.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Excitación

Muchas veces me he excitado
con la mente envuelta en flores,
o con el corazón palpitando
al darte un beso en las noches.
E ignorante de todo, fui buscando
esa luz que me lleve hacia tu amor
para consumar esa excitación.








Finalista II Concurso micropoemas sensuales.
Incluido en el libro Siete velos.
El Muro del Escritor. España.Septiembre 2016.

Naturaleza contaminada

El sol con bruma
despierta sin aurora
en la mañana.

Con aire impuro
las flores no relucen
durante el día.

Si hay polución
el sol se acuesta oscuro
en el ocaso.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

Finalista II Certamen de Haikus Natsume Sôseki.

Incluido en el libro Haikus y Sonetos II.

Letras Como Espada – España. Septiembre 2016.



Silencio en el cerro

Se oía su canto al amanecer,
y su rezo ardiente al final del día.
Se escuchó un ruido en el anochecer,
y el indio fue herido mientras dormía.

Cuando intuyó cerca su fenecer,
se refugió donde el río nacía.
Sintieron gemidos al padecer,
y nadie se apenó cuando moría.

Luego vieron su alma que se alejaba
iluminando la noche en su andar,
sobre una deidad que la transportaba.

Y el cerro nunca se podrá olvidar
del ocaso cuando el indio imploraba,
ni la aurora en que oía su cantar.


















Finalista I Certamen de Sonetos Reloj de Sol.
Tema Libre. Incluido en el libro Haikus y Sonetos II.
Letras Como Espada. España. Septiembre 2016.

Cálido amor

Aquel  cálido amor que tuve con él durante el verano fue como un rayo de luz que llegó y me llenó de placer y felicidad, pero que luego se apagó para siempre, iluminando tan sólo unos instantes de mi vida. Sin embargo el calor de ese amor lo llevo dentro de mí, y ahora en la primavera al pensar en él en la soledad de mi existir, siento por momentos que aquel rayo de luz vuelve a resplandecer, cuando percibo al niño moverse dulcemente en mis entrañas.

 

  

 

 

Finalista II Certamen de Microrrelatos Reloj de Sol.

Incluido en el libro: Al calor del amor. 

Letras Como Espada. España. Septiembre 2016.



Que nunca sepas

Ojalá que nunca sepas
como lloré tu partida,
y tu alma nunca padezca
esta triste despedida.

Ojalá que nunca sepas
como contuve mi queja,
y que nunca sientas pena
si tu nuevo amor te deja.















Finalista II Certamen de Poesía Reloj de Sol.
Incluido en el libro: Al calor del amor.
Letras Como Espada. España. Septiembre 2016.


viernes, 2 de septiembre de 2016

Musa poética de verano

Recuerdo que esa tarde de verano de mucho calor me había sentado en la barra de un bar tratando de inspirarme para participar en un concurso de poemas de amor, cuando de pronto ella se sentó junto a mí.  Era algo mayor que yo, pero estaba bastante arreglada y parecía muy joven y atractiva. Fue al cruzar nuestra miradas cuando descubrimos entre nosotros una instintiva y recíproca atracción. Entonces pensé que aquello era una oportunidad para incentivar mi musa poética y como forma de materializar mi poema ayudado por el alcohol, la invité con una sonrisa a tomar unas cervezas en una de las mesas apartadas del bar y ella aceptó encantada.
Y así, entre el murmullo del local y la suave música de fondo le conté algunas historias y anécdotas de mi solitaria vida de escritor y cuando ella me dijo que también escribía, nos enfrascamos en una larga charla sobre literatura. Y entre cerveza y cerveza fue pasando el tiempo sin siquiera darme cuenta, y poco a poco me fue invadiendo la sensualidad. Cuando ya estaba bastante embriagado deseé hacer el amor que inspirara ese poema que quería elaborar y entonces le dije sonriendo con picardía que tomar tanta cerveza no era bueno. Ese fue el final de nuestra estadía en el bar, pagué y tomados espontáneamente del brazo, fuimos esquivando las mesas como pudimos y salimos a la calle ya en la oscuridad de la noche. 
Luego ella me mostró una botella de licor que había birlado de un estante del bar y nos sentamos a tomarla del pico en el umbral de una esquina oscura, y a partir de allí mis recuerdos se hacen confusos y todo se me bifurca en la mente. Hubo abrazos, besos y luego un caminar sobre veredas de baldosas y una casa con entrada por escalera. La botella semivacía de licor que se estrelló contra el suelo, risas, y ella que habló de un champagne que tenía en la heladera. Conservo algunos vislumbres de su desnudez, ciertas caricias y sensaciones gozosas, pero finalmente cuando elaboré mi poema, consideré que no valía la pena contar nítidamente todo aquello que pasó.
Quizás lo único importante de este recuerdo es ese despertar que tuve al otro día con una terrible resaca, pero con la íntima satisfacción de que en esa cálida noche de verano, el amor y la poesía me habían hecho inmensamente feliz.










 
Seleccionado Concurso Relatos Musas de Verano. 
Tema recuerdo real o imaginario.
Incluido en el libro Musas de verano.
Asociación Letras con Arte. España. Septiembre 2016.