lunes, 12 de diciembre de 2016

Catalepsia

Mi incertidumbre comenzó repentinamente cuando me desperté inmerso en una oscuridad total. Sólo después de algunos instantes mi ubicación en ese espacio tan pequeño, me hicieron comprender que estaba inmovilizado dentro de un ataúd. Me preguntaba como podía ser que me hayan enterrado vivo, sabiendo que yo sufría de catalepsia.
Como el aire era escaso, seguramente en poco tiempo moriría asfixiado y entonces traté de golpear furiosamente con mis puños la tapa del ataúd, pensando que mientras contara con oxígeno, aún tenía alguna esperanza de salvarme. En un momento dado la tapa crujió y finalmente, con un puño ensangrentado, logré abrirme paso con mi brazo a través de un hueco en la madera y sentí aliviado la entrada de aire desde recinto de la bóveda donde estaba depositado el féretro.
De pronto ingresó por el agujero una rata con un chillido siniestro y cuando apoyó sus patas sobre mi cuerpo, vi que sus ojos brillaban en la oscuridad dispuesta atacarme. Entonces, en un esfuerzo sobrehumano traté de girar mi cuerpo en el ataúd, a fin de reingresar el brazo para defenderme.
Esa puja sin cuartel, me hizo caer de la cama y golpear contra el piso de mi dormitorio. La familiar imagen del cuarto cobró realidad ante mis ojos. Aunque estaba exhausto, me levanté como un resorte y respiré honda y profundamente durante unos minutos para tratar de reponerme de aquella terrible pesadilla. El realismo de ese sueño me había dejado maltrecho con el corazón palpitando con fuerza.




Finalista I Concurso literario Cuento Breve. Embrujados.
Tu Concurso Literario. España. Diciembre 2016.

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