viernes, 2 de septiembre de 2016

Musa poética de verano

Recuerdo que esa tarde de verano de mucho calor me había sentado en la barra de un bar tratando de inspirarme para participar en un concurso de poemas de amor, cuando de pronto ella se sentó junto a mí.  Era algo mayor que yo, pero estaba bastante arreglada y parecía muy joven y atractiva. Fue al cruzar nuestra miradas cuando descubrimos entre nosotros una instintiva y recíproca atracción. Entonces pensé que aquello era una oportunidad para incentivar mi musa poética y como forma de materializar mi poema ayudado por el alcohol, la invité con una sonrisa a tomar unas cervezas en una de las mesas apartadas del bar y ella aceptó encantada.
Y así, entre el murmullo del local y la suave música de fondo le conté algunas historias y anécdotas de mi solitaria vida de escritor y cuando ella me dijo que también escribía, nos enfrascamos en una larga charla sobre literatura. Y entre cerveza y cerveza fue pasando el tiempo sin siquiera darme cuenta, y poco a poco me fue invadiendo la sensualidad. Cuando ya estaba bastante embriagado deseé hacer el amor que inspirara ese poema que quería elaborar y entonces le dije sonriendo con picardía que tomar tanta cerveza no era bueno. Ese fue el final de nuestra estadía en el bar, pagué y tomados espontáneamente del brazo, fuimos esquivando las mesas como pudimos y salimos a la calle ya en la oscuridad de la noche. 
Luego ella me mostró una botella de licor que había birlado de un estante del bar y nos sentamos a tomarla del pico en el umbral de una esquina oscura, y a partir de allí mis recuerdos se hacen confusos y todo se me bifurca en la mente. Hubo abrazos, besos y luego un caminar sobre veredas de baldosas y una casa con entrada por escalera. La botella semivacía de licor que se estrelló contra el suelo, risas, y ella que habló de un champagne que tenía en la heladera. Conservo algunos vislumbres de su desnudez, ciertas caricias y sensaciones gozosas, pero finalmente cuando elaboré mi poema, consideré que no valía la pena contar nítidamente todo aquello que pasó.
Quizás lo único importante de este recuerdo es ese despertar que tuve al otro día con una terrible resaca, pero con la íntima satisfacción de que en esa cálida noche de verano, el amor y la poesía me habían hecho inmensamente feliz.










 
Seleccionado Concurso Relatos Musas de Verano. 
Tema recuerdo real o imaginario.
Incluido en el libro Musas de verano.
Asociación Letras con Arte. España. Septiembre 2016.

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