lunes, 19 de septiembre de 2016

El último viaje

En mi vida solitaria de viajante me gustaba transitar con mi camión por las rutas, mirando como las bellezas naturales se desplegaban ante mis ojos, aunque fueran repetidas y ya las conociera de memoria y aunque a veces me resultaran tristes. Era mejor aún en los días de lluvia, cuando las gotas resbalaban por el parabrisas creando una cortina de agua, a través de la cual todo esos paisajes se veían mucho más reverdecidos. Disfrutaba durante el día cuando el sol dibujaba curiosos reflejos y sombras sobre todo el entorno y también cuando en las noches la oscuridad era salpicada por las estrellas, que brillaban titilando en la lejanía.
Había épocas en que los caminos se llenaban de un tránsito fluido, por la actividad y el movimiento de los pueblos y muchas veces tenía que esperar en el camión para entregar mi mercadería. Entonces me acomodaba en el asiento y en verano levantaba la ventanilla para que entrara un poco de aire fresco. Y en invierno, muchas veces hacía vapor con mi aliento para escribir un nombre de mujer sobre el vidrio empañado, el cual se esfumaba rápidamente como el amor, luego de alguna parada para comer o descansar en esos largos trayectos del camino.
Pero todo aquello fue hace mucho tiempo y ya no es más que un viejo álbum de fotos de un inventario del pasado. Ahora sería en vano esperar a que todo vuelva a ser como antes, porque postrado en la soledad de esta cama del hospital, ya estoy listo para partir en el último viaje de mi vida.



I Concurso de Cuento Breve. Viajes. 
Incluido en libro de antología. 
Tu concurso literario. España. Septiembre 2016.

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