miércoles, 22 de junio de 2016

Poesía y desnudez

Mientras el poeta deliraba con una copa de licor en sus manos, un rayo del sol que moría en el ocaso iluminó la habitación al moverse las cortinas, y entonces creyó ver en su imaginación la figura del cuerpo desnudo de ella apoyado dulce e inocentemente junto a la ventana. Esa imagen de pronto enfervorizó su mente enferma, incrementando la excitación en que se hallaban poseídos sus sentidos y sumido completamente en una loca inspiración, concibió al caer la noche una poesía para evocarla. 
Luego de terminarla la leyó, y al sentirse satisfecho, con vigor y decisión aferró la empuñadura y se cortó las venas con una filosa navaja que reposaba sobre la mesa. Sólo un instante bastó, un suspiro fue suficiente y la imagen de ella se fue diluyendo lentamente hasta desaparecer de su vista. Entonces, con el último aliento y una sonrisa en el rostro, abrazó empapando de sangre a esa poesía indefinible y abstracta, poseedora de un significado que sólo él podía llegar a entender. 
Cuando el cielo comenzó paulatinamente a descorrer el velo de esa larga noche, la tenue luz del alba iluminó al poeta muerto, que estaba apoyado en la mesa sobre la navaja y las estrofas ensangrentadas, en respetuoso silencio con el cuerpo desnudo de ella, lacerado junto a la ventana.





 

 

 

 

 

 

 

Seleccionado I Concurso de Cuento Breve. Lluvia de Abril.

Incluido en el libro Lluvia de Versos.

Blog Tu Concurso Literario. España. Junio 2016.

 

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