sábado, 27 de febrero de 2016

Una compañera ideal

Por Internet me contacté con una oficina de informática para que me resuelvan algunos inconvenientes que tenía con mi computadora. Ellos me mandaron una mujer muy hermosa la que me solucionó rápidamente el problema. Después nos sentamos en el sofá y tuvimos una charla cordial e inteligente. Me dijo que le gustaba el arte y la cultura y además de ser una experta en informática, era una excelente ama de casa y cocinaba como los dioses. A mi vez, le comenté que si bien yo era un escritor exitoso, vivía en completa soledad y durante los últimos años los libros de mi biblioteca habían sido mi única compañía.
Fue allí, que en un arrebato desesperado le pedí que se quedara a vivir conmigo, porque ya al conocerla me había dado cuenta que era la compañera  ideal para mí.  Ella me miró muy sorprendida y me contestó que si bien yo era un hombre maduro, le había resultado agradable y simpático. Luego me preguntó bastante expectante que pasaría con mis deseos sexuales si aceptaba mi proposición. Le contesté que a mi edad sólo buscaba cariño y comprensión, aunque debía reconocer que me hubiera gustado mucho hacer el amor con ella.
Entonces, me dijo que yo era un hombre muy sincero y que la había tratado como lo que realmente era, una ginoide hecha a igualdad y semejanza de una mujer. Luego me confesó con una sonrisa, que percibía en su conciencia virtual que se estaba encariñando conmigo.











Seleccionado III Concurso de microrrelatos de ciencia ficción 
Publicado en el libro Novum.  
Ojos Verdes Ediciones (España) Febrero 2016.

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